miércoles, 4 de abril de 2018

Fin de fiesta.



Siempre que termino de leer un libro, siento que queda una sensación rara flotando en el aire.

Después del "ploc!" al cerrar la tapa, el silencio queda cargado con los ecos de la historia; con los ecos de las palabras; de esas voces que escuché (o leí) durante tanto tiempo, y en tantos lugares distintos.


Normalmente leo cosas que me agradan, y las leo en poco tiempo, porque no suelen ser demasiado extensas. Pero pese a eso, las voy masticando de a poquito... en distintos días, horarios, contextos. 


Un libro me cuenta su historia, pero también mi historia se imprime en el libro. Siempre existe algún intercambio; siempre quedan marcas, tanto en mí, como en él. 

Marcas de mí y de mis días; marcas de mis humores; marcas de mi cartera o mochila. Marcas de mi somnolencia por la mañana, de mi cansancio por la tarde, de mi insomnio por la noche. 
Marcas de un banco de plaza, o de un sillón; de un tren o de un subte; de una parada de colectivo; de mi cama; de un escritorio o de una cocina; de una rutina laboral o de unas vacaciones.


Como buen gourmet, me gusta comer un libro de a poquito... saborearlo. Así que, cuando termino, todavía resuenan en mis oídos y a mi alrededor todas las historias que fueron y son contadas, todas las historias suyas, y todas las historias mías.


Es entonces que me lleva un tiempito acostumbrarme a terminarlo. Me queda ese aftertaste, ese sabor en boca; cada momento y sus personajes. Es quizá un momento nostálgico y reflexivo a la vez, algo extrañamente placentero y propio.



En esos casos, y lo mejor, luego de una cena tan especial, es no pedir postre. Como mucho, una buena taza de café.




viernes, 29 de diciembre de 2017

Alemania triste.



A veces tengo miedo.

Y hago un repaso mental de todas las personas a las cuales quiero.



Pienso en sus caras,

en cómo suenan sus nombres.




Pienso en algo que ellos dicen, o dijeron, o dirían.

Los imagino haciendo una pequeña acción característica.




A veces pienso en las personas a las cuales quiero mucho, y hago un repaso de ellos. 

Hago un repaso mental de su esencia: en uno o dos sonidos, con una o dos imágenes.





Tengo mucho miedo de no recordarlos algún día. A todos los que quiero.

Y no habló de un olvido pasajero, un olvido aparente. Habló de un olvido en serio. Un olvido real.


Tengo miedo de olvidar sus voces, de olvidar sus caras.






Tengo miedo de olvidar a las personas a las que quiero; y que ya no estén más; y quedarme sola. Sin su presencia, sin su recuerdo, sin su esencia.



Tengo miedo de quedarme sola con el olvido.



viernes, 22 de diciembre de 2017

45 centímetros de abismo


Te extraño. Te extraño horrores. 

Te extraño horrorosamente.

Te extraño injustificadamente,

si en realidad estás acá nomás, justo al lado mío, del otro lado de la cama.


Parece.

Parece que estuvieras justo a una almohada de distancia,

pero sólo parece, engañás a cualquiera que te vea así...

Porque parece que estuvieras tan cerquita, justo acá al lado,

y quién sabe dónde estarás realmente.


jueves, 21 de diciembre de 2017

Sueño.


Quisiera que vuelvas a sacudirme el piso

(como jamás lo hiciste)

Ser humano.


El problema,

No está en el error.



El problema,

Está en la reincidencia consciente.



sábado, 17 de junio de 2017

Pareja despareja.


Se supone que esto no es una competencia,


pero entre nosotros


siempre sos vos el que gana.




Qué hipócrita que parezco...

Yo no quiero ganar,

porque no es una competencia,

pero quiero dejar de ser

la que pierde siempre.












De todas maneras, qué fácil que parece hablar de tus responsabilidades ausentes, de tu actitud irrespetuosa, fría y enajenada...
Pero es más fácil hablar de eso, que hablar de la parte que me toca a mí: hacerme respetar.

A veces pienso que soy benevolente y sólo estoy dándote tiempo para que te des cuenta (repitiéndotelo mil veces, aunque no escuches).

Otra veces sólo creo ser una triste mártir, incapaz de darse cuenta que no hay semillas en esa tierra.


miércoles, 10 de mayo de 2017

Hola.









A veces es extraño volver a esta, mi propia casa, Supernova.



Pero es como esas amistades de lejos: 

parece que no hubiera pasado ni un sólo día.