domingo, 22 de agosto de 2010

Le petit prince #1





[...]
El quinto planeta era muy extraño.
Era el más pequeño de todos.
Había apenas lugar para alojar a un farol y el farolero.

El principito no lograba explicarse para qué podían servir, en algún lugar del cielo, en un planeta sin casa ni población, un farol y un farolero.
Cuando llegó al planeta saludó respetuosamente al farolero:
-Buenos días. ¿Por qué acabas de apagar el farol?
-Es la consigna -respondió el farolero- Buenos días.
-¿Qué es la consigna?
-Apagar el farol. Buenas noches. -Y volvió a encenderlo.
-Pero, ¿Por qué acabas de encenderlo?
-Es la consigna -respondió el farolero.
-No comprendo -dijo el principito.
-No hay nada que comprender -dijo el farolero-. La consigna es la consigna. Buenos días. -Y apagó el farol...
[...]














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