martes, 21 de septiembre de 2010

declaration of dependence.



Elegimos. Decidimos. Todo el tiempo.

Y como tener todo a la vez no siempre se puede, optamos por priorizar una cosa u otra; un aspecto u otro; una opción u otra, o varias.


Cómo hacemos para decidir? Para elegir?

Recolectamos datos, info, contexto, detalles.
Hacemos un rejunte de variables, probamos la ensalada, y vemos qué falta, y qué sobra. Sopesamos.



La cuestión, bien se da, cuando tenemos que decidir algo que no sólo nos involucra a nosotros.
Como este mundo está lleno de personas, y todos estamos conectados por algo que se llama sociedad, esto se da frecuentemente: nunca estamos nosotros solos involucrados en algo.
Siempre, siempre, lo que decidamos nosotros y para nosotros, tendrá repercusiones en la población mundial. Aunque la 'población mundial' (para nosotros), esté formada por dos, tres o una sola
persona. Esa es nuestra población o sociedad, todo lo que no sea(mos) nosotros, nuestra conciencia, y pepe grillo. (valga la redundancia)


Entonces cómo elegir? Se dan opciones? Se consulta? Muchas veces, sí.

Yo suelo consultar casi todo, por no decir todo lo que hago. A mayor incidencia en los otros, más exhaustiva será la data compartida, y reflexión previa.



Pero algunas otras veces, decido yo solita. Es raro. Siento como si fuese la persona más egoísta del mundo, por no dar chance a otros a dar su voz, su voto. Pero es sabido que ciertas cosas se van a perder,
en la toma de decisiones. Para quedarnos con algo, tenemos que soltar otro algo, o varios.


Y en el medio, hay cosas que se pierden, cosas que se dejan de lado, cosas que se postergan, cosas que se cancelan, cosas que uno deja ir, cosas que uno vende, que uno regala, que uno entierra.


En estos casos en los que decido en soledad, tengo que saber que quizá existan situaciones que no se den como pretendo; gente que quizá no reaccione como pensé; y actos que probablemente no termine, o no
los lleve a cabo tal cual planeé. Pero es parte de la propia decisión, y son cosas que se irán modificando iniciado el proceso.




Nada sale exactamente tal cual se lo planea, jamás. Y eso a veces es frustrante. Y a veces maravilloso.



Hoy me toca decidir cosas, que significan un 30% para mí, pero un 80% para otros*.



Y más que tomar cartas en el asunto, por MI asunto, creo que es momento de que las tome para con los asuntos del mundo.
Porque, si vamos al caso, yo ya me acostumbré a todo lo que me rodea. Y me acostumbré a barrerle la vereda a mi vecina. No me pregunten por qué.



Entonces es momento de barrer lo ajeno: tengo que decidir cosas que son por (y para) el (bien de) otros, pero desde mi persona. Así que barro (digo, decido), yo sola. Y sí, se sigue sintiendo egoísta.







En este momento, soy egoísta, pero porque sé que en el futuro voy a serlo mucho más.

En este momento, soy egoísta porque decido sola.

En este momento, decido sola, porque en el futuro voy a estar sola.



Voy a estar sola, por egoísmo.








Odio quererlo todo.














* * *

Kings of Convenience
Me in You









*Si creen que la cuenta no cierra, es porque sobre mi 100, significa un 30; y sobre el 100 de los otros, significa un 80. Duh.




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