jueves, 28 de octubre de 2010

intransigencia dental.






Con anterioridad, ya comenté mi dilema con el papel higiénico, más hoy le tocó el turno a la higiene dental.

No puede ser loco, no PUEDE SER que no exista un cepillo de dientes COMUN (normal?) con cerdas copadas y mango lindo, salvo esos de dos pesos, enormes (o diminutos) y de colores horribles.

No, no quiero un limpiador de lengua-nariz-estómago,
no, no quiero un cabezal móvil para la gingivitis,
no, no quiero un masajeador de encías y mejillas.

Quiero un cepillo sencillo, útil y en lo posible -sólo de pedigüeña- estéticamente agradable (precio mejor ni hablar!).
En la medida que se pueda, no quiero tener que estar dos horas eligiendo en la góndola, entre ítems que ni sé bien para qué son, o de qué están hechos.
Otra que las cremas de enjuague y cremas para el pelo!! (como el pelazo que necesita usar keratina liofilizadora de iones carbónicos hipersensibilizados con globulitos vivos).



Ja, parezco de esos viejos quejosos y anti-avance, que no entienden 'interné' y se quejan de los teléfonos celulares ("yo en tu época tenía tres canales de televisión y eran en blanco y negro, nene, con eso nos alcanzaba!!").







Pero, al final del día, luego de cepillarme con mi nueva adquisición de cerda y gomitas masajeadoras de encía...

...siento que la encía me quedó más contracturada que antes!


(Volvamos a lo simpleeeeeeee!)



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