lunes, 31 de enero de 2011

arte(in)sano

esto de sentirme abrigada segura conforme y en bienestar no le sienta bien a mi cuerpo bah a la parte mental de mi cuerpo porque mientras ese alguien está cerca mío causándome todo eso todo está más que rebien y voy construyendo una escultura divina de vidrio que quiero que dure para siempre pero como ato una de las columnas de la base de la escultura a esta persona en cuestión en cuanto ésta se mueve o se va para otro lado arrastra todo y se me viene en banda la escultura las columnas y el vidrio que se rompe en ochentamilpedazos y semejante quilombo hace que me sienta más que fatal porque no solo me quedo en solitario sino que se me rompió todo por tener la base de la escultura divina en donde no debería haberla situado para empezar pero no pudiera haber elegido otro lugar mejor ya que era abrigado conforme y allí se estaba tan bien

bollywoodstyle

cuánta poesía derramada en un tren viajando sobre el río.  cuánta verborragia sentimental vislumbrada en un viaje en colectivo mirando las luces de Las Heras una noche lluviosa.
pero una vez que llego a cerrito y avenida de mayo qué hago. una vez que llego a plaza italia me bajo o pego la vuelta. 

el fin práctico al término de lo poético es lo que usualmente no se contempla. 
justamente es lo que diferencia la vida real de los libros.

en las películas de Hollywood o de Bollywood todo eso se omite. la grabación termina mucho antes y viene la musiquita. y mientras uno lee los créditos no sabe qué hacer in the end cuando lo aplica en su cotidianeidad y se siente tan perdido.

domingo, 30 de enero de 2011

cartele #5 (seguridadvial)



Señor conductor: Usted tiene derecho a morir como quiera, pero por favor no mate a nuestros habitantes.
 Respete las normas de tránsito y reduzca la velocidad.” 
(Provincia de Córdoba, Argentina)

Es cualquiera...





...que te den ganas de trabajar y esforzarte al máximo, cuando estás en una paradisíaca locación vacacional, con el sol que te brilla de contento en la puntita de la frente, y el viento de verano que te amansa el espíritu.
La cuestión es que tendrían que darte ganas de laburar y dar (aunque sea) un 99%, estando en la puerta de tu trabajo, a punto de entrar, después de una mañana intensa de lluvia y embotellamiento en la 9 de Julio.
No loco, no.

jueves, 27 de enero de 2011

cum hoc ergo propter hoc



Uno lee un libro, ¿bien?. Uno lee un libro que habla de una cosa pero también de otras cosas (contadas de una forma y de otras formas también), y repara en algo que no tenía muy presente en su propia cabeza. Lo acaba de leer, le llamó la atención, y se lo queda rumiando. Acto seguido, es probable que baje a su vida cotidiana eso mismo que mascó tanto. Pronto lo reconoce, sorpresivamente, en su realidad cercana (claro, más cercana que la del libro). Quiero decir, uno toma un concepto objetivo (subjetivo para el autor), de un libro o texto que lee; luego se lo queda masticando intelectualmente; luego seloencuentra-oloaplica-oloreconoce (de modo subjetivo) en la propia cotidianeidad, cuando antes no existía, o no se lo veía.
Es como comprarse un auto verde, y luego ver autos verdes por todos lados.
O no. No sé. Nunca me compré un auto. Y menos, verde.
Ahora: yo leo libros, ¿bien?. Que hablan de una cosa, de muchas cosas, y de nada. Y suele sucederme que una sucesión de cuestiones cualesquiera (que se da primero) me lleva a tomar contacto (leer-conocer-vivir) con un verbo-o-sustantivo-puntual, del cual yo no tenía conocimiento alguno. O quizá tenía, pero muy lejano. En verdad, no sólo hablo de palabras escritas; pueden ser sustantivos y verbos, en lo más amplio del sentido de esas dos palabras... o bien, pueden ser meras palabras exactas, que respondan a dicha categorización. De todas maneras, es una forma de decir.
So, tomo contacto con alguna cuestióncosapersonapalabraacciónlugaroactitud en mi vida cotidiana, por alguna razón aleatoria y nada prevista. Y muy muy poco tiempo después (entiéndase: un par de capítulos siguientes en el libro que me esté manducando), esta cuestióncosapersonapalabraacciónlugaroactitud, aparece escrita casi como al pasar, entremedio del texto, así, como si nada. Disimulación total la del autor, pero yo me di cuenta. 
En realidad, lo peor se da cuando, luego de tomar contacto (totally random)
con esa cuestióncosapersonapalabraacciónlugaroactitud en mi cotidianeidad (for real) ésta aparece descrita con todas las letras en algún párrafo, para nada disimulado. Ergo, el protagonista se pone a hablar de ello por primera vez en la obra, pero con total naturalidad; volviéndose esa cuestióncosapersonapalabraacciónlugaroactitud, el tema casi prioritario de dicho capítulo, o incluso, del libro en sí mismo.


O.K. Yo leo libros y los aplico inconsciente (o conscientemente), como cualquiera.
Pero hay veces en que, directamente, los libros me leen a mí. 




martes, 25 de enero de 2011

manifiesto#


 




No sé dónde terminan mis responsabilidades  
y deseos sociales reales, 
y dónde empiezan mis ganas de jugar a la casita.

one day at a time.


Y no, no soy feliz.







Pero a veces estoy inspirada...

lunes, 24 de enero de 2011

sonata.

No estaban enamorados. Hacían el amor con una prolijidad desesperada y milimétrica; un beso aquí, un calor allá, un soplo donde sea. No, donde sea no: donde fuera. Donde fuera, y adentro también. Más desordenado, más caliente, más frío. Conocían la medida justa de cada uno en el otro. Y cómo, y cuánto, y dónde. Y luego qué. Sabían mezclarse sin fundirse. Sabían fundirse sin mezclar las cosas. No estaban enamorados. Hacían el amor con empática regla, sin medirse. Se enroscaban, sin apretar. Se ataban, sin obligar al otro. Sin invadir. Traspasándose y encontrándose a sí mismos en alguna parte del otro, que no tenía nada suyo. Y vuelta, usaban eso como gancho, como imán para acercarse nuevamente a sí mismos, y recobrar esa parte que había salido en búsqueda ciega. Se despegaban de sus cuerpos, pero no se perdía ninguno: se despegaban y volvían a su propio encuentro otra vez. Ambos hacían lo mismo. No estaban enamorados, hacían el amor inequívoca, virtuosa, coordinada, impúdica, hambrienta, reflexiva y atemporalmente. De forma cuasi perfecta. La más complaciente, la más egoísta. La más humilde. No estaban enamorados. Hacían el amor de forma impensada y utópica. Más luego no eran ni dos extraños, ni uno solo. Ni eran otros, ni eran los mismos. Ni eran el mismo. Eran ellos, atemporales, cada uno. Y cuerdos. Y lo sabían. Y por ello, no hacía falta decir nada. Sabían que el tiempo era eso, lo que no transcurría para ellos, por ser, y no ser, todo aquello.

Porque no estaban enamorados, o al menos eso creían. 
Ojalá lo hubieran estado…

oyoyoyoyoyoyoyoyoyoyoyo







Nada es para siempre, lo sé
Las promesas caducan, lo sé


Por eso quiero hacer un ‘pacto eterno’, y que por una vez
la eternidad dure hasta que YO sea la que se canse primero, no el otro.


¡Ya van ver...!









sábado, 22 de enero de 2011

Yo fui, yo soy (probablemente, yo seré)


La amazona que va, con uñas pintadas, a correr al campo un día de lluvia. La mujer que gusta más del hobby de hombre que de mujer. La infante que charlaba en la conversación adulta mientras los otros infantes dormían. La que escucha música cubana, mientras se pone un vestido de cuero. La que escucha música clásica, mientras se pone medias de red. La que escucha heavy metal, mientras busca, en el lío de su placard, la vincha blanca con moñito a lunares. La que, habiendo flota-flota en la pelopincho para jugar, pasaba horas enseriada, salvando hormigas, grillos y avispas del ahogo veraniego. La que dibuja, y luego tira el papel. La que con la mano derecha tapa lo que escribe con la izquierda. La que usa zapatos de taco, que embarra en la hamaca de una plaza. La dependiente que se aísla. La que come frío aunque cocine caliente. Esa que usa corbata de hombre, pero bombacha rosa. La que gusta de maquillarse, aunque ese día vista andrajosa. La que necesita aire libre, aunque no salga a su propio jardín. La que prefería hacerse sus propios muebles de madera para las muñecas, cuando todas pedían la casita de Barbie. Esa que entra a observar una iglesia por lo arquitectónico, sin tener la religión a flor de piel. La que entiende lo retro y viviría situándolo en el futuro. La que adora el silencio, y no puede quedarse callada. La que pone un reloj en el baño, y libros en la cocina. La que elige ensalada, teniendo papas fritas. La que prefiere el olor de las ferreterías, al de las novelas de la tarde. La que prefería tener herramientas y tuercas raras, antes que posters de Ricky Martin. La que coleccionaba llaves, en vez de Tamagotchi. La que parte y reparte y no se queda, egoísta, con la mejor parte. Esa que se hace jopo, cuando todas matan por la peluquería. La que se pone un moño enorme para una foto carné. La que agarra la alita de pollo con la mano. La que en vez de mirar Chiquititas, buscaba abejas muertas de sed para asistirlas con la santa-cucharadita-de-aguayazúcar. La que se suelta el cabello al viento, luego de pasarse buen rato para lograr atárselo prolijamente. Esa que necesita el bullicio ocupado, y se escapa buscando paz. La que se pone un vestido precioso, y se ríe trepándose a un árbol. Esa que se divierte buscando historias en la chatarra, cuando todos rezan por brand-new. La que prefería jugar con su imaginación y cajas de cartón, cuando todos elegían juguetes de última moda. La de pensamiento minimalista, que no para de acumular papeles, libros y fotografías. La que ve un árbol podado, y le molesta la prolijidad de sus ramas. La que remolonea por horas, mientras todos madrugan. Esa noctámbula y nocturna, cuando todos arrugan. La que ilustra a mano sonriente, sobre las paredes duras. Esa que prefería a Benedetti o Platón en una biblioteca, cuando todos se rateaban a fumar en la escuela.
A veces creo que voy desubicada o a contramano. Como dije una vez, o soy muy rara o muy boluda. Pero al final, se siente bien, sea lo que sea. 

viernes, 21 de enero de 2011

The paradoja can bite me, if lo quiere.











Y Julio me dijo que no debía extrañarte, porque en realidad nunca te había ganado.
 ¿Cómo podría perderte entonces? 
Ah, qué triste, Julio, qué triste...

penélope-



viernes por la mañana,
Sala de espera de hospital. 
Dos horas y media esperando para ser atendida. Sueño, mucho sueño.
Ni un papel para escribir, nadie con quien hablar por teléfono, ningún libro para leer, nadie con quien hablar. Sala repleta (o sea, hasta las bolas) de gente silenciosa. Televisor horrible prendido en te-le-fe con el espantoso programa de Maru Botana y sus boludeces sobre patines entre ella y los de la producción. Revistas disponibles para leer: Seventeen, Caras, o Gente. Ni una puta maquinita de café o gaseosas. Ni comida. Cero posibilidades de levantarse para hacer tiempo en otro lado: imposible irse de allí. 
El único punto a favor: estaba sentada, al menos. Pero más quieta que las lolas de la Mona Lisa.
Juro que en, un momento, pensé que iba a morir de la desesperación. O salir corriendo.- O gritando. O ambas.
No tengo autocontrol para esas cosas, Cristo.

last but not least.




recuerdo que siempre quise ser una de esas personas a las cuales uno ve pasar por la calle, con un maletín-porta-instrumento-de-música-a-elección, y aire a bemoles.


lo que es el tardío sentido de pertenencia...

extrañitis subjetiva

Vos seguís estando ahí (en algún lado). Pero lo que extraño de vos, es la percepción que yo tenía, de lo que vos eras. Eso que yo veía de vos.

Aunque, ahora que lo pienso, 
quizás vos nunca fuiste en verdad lo que yo ví.-

jueves, 20 de enero de 2011

vacaciones#iii (ida y vuelta)







Viaje de ida, panza llena; viaje de vuelta, corazón contento.
Lo mejor del viaje de ida son los sanguchitos, el mate y las golosinas.
Lo mejor del viaje de vuelta son los montones de fotos, el bronceado calentito de la piel, 
y reencontrarse con la familiaridad de la propia almohada que espera en casa.





vacaciones#ii (al pie del tabaquillo)


Y tus ojos verdeazulados o quizá azulverdosos o tal vez como el color dulce de la miel o el brillo refrescante de la menta, son el recuerdo que se asienta sobre las sierras, en mi tierna memoria. Tu sonrisa mentolada, melosa, fresca. Tu mirada amarillenta, como el sol desgastado cuando atardece. Tu frescura melosa. Tu amarillento mentolado. Mis sonrisas cómplices escapistas. Todo esto me hará extrañar las puestas de sol, detrás de los gomeros y aguadas. El cielo, la tarde, la miel, tu ojos. Y el celeste, tan transparente como el interés de tu voz. Y como los arroyos, transparentes. Y verdeazulados. Y tu interés en mí. Y tu azulverdoso. Y tu voz. Y vos. Y yo. Y.

vacaciones#i (poema de ruta)



Oh!
fugaz luciérnaga con tamaño de rata
desafías airosa la velocidad de la luz
en tu noctámbulo correr contrario al coche
más no quieras desafiar la noche
y volando a tu propia cruz
te estroles directo contra el móvil de lata.


lunes, 10 de enero de 2011

on my way out















Y fue raro no haberte pensado. 
Y haberte pensado, pero allá a lo lejos, casi como algo tan ajeno que no lo entendía. 



Yo no cabía en ello, así como extrañarte no cabía en la lejanía.

jueves, 6 de enero de 2011

martes, 4 de enero de 2011

paupérrimo.







la puesta de sol del botellero es bien temprana.
el tema, es que no amanece nunca...

domingo, 2 de enero de 2011

por así decirlo







los corchetes
los mariachis
el café
los gays
el vinilo
la música bizarra
la no tan bizarra
las computadoras
el rojo
Friends
el café, otra vez
el manga
las patillas
las guitarras posta
las guitarras de mentirita
las fotos
LAS MAYUSCULAS
el animé
esa cámara de mi papá
Chinatown
el subte
Benedetti
los chinos
algunas películas
los abuelos
las chivas
el Baileys
el Sudoku
el cristal
esos headphones
el helado
las lesbianas
mi mesada
los piercings
los gatos
Costello
mis dos huesitos
África
las hamburguesas
las cámaras
los pelos de gato
el uno
el tres
el pan de campo
plaza serrano
los morteros
el cuero
ciertas puteadas
el rojo de la pared
las capuchas en puntita
las gatas
unas cuantas avenidas
el zoológico
las calaveras
las combis
Tomás dentro de la combi
los sugus confitados
unas cuantas calles
los muffins
otras tantas estaciones de subte
el Faena
la cerveza
mis dientes
la Catrina
Chungo
Correo Argentino
los borcegos
algunas parrillas
el Photoshop
mi madrina
Diego Rivera
los bonetes de cumpleaños
las ovejas
Bajofondo
los patos y algunos pajaritos
que se te pare el auto
el Teatro Colón
el pelo atado en media-colita
los graffittis
las botas de lluvia
el francés
cortar verduras
Evangelion
dije el café?
el café
los mexicanos
el prohibido manosear la carne
algunas estrellas
La Plata
los anteojos
algunas galletitas
los freaks
el Alt
los repuestos de tungsteno
el bendito jugo de lychee
el tequila
los aritos de perla
la Bond Street
el Speed con melón
mirá, la luna
los conejos
las conejas
Mariano
algunas máscaras
las encomiendas
las adolescentes chetas chotas
Trote
Avellaneda
las sopas de letras
el alcohol boricado
la camisa a rayas
la General Paz
los skates
los morteros
Gasalla
San Telmo
mi libro de cocina thai
los lagos de Palermo
las fotos carné
algunas ferias americanas
mazinger z
los teatros
Rene Engström
General Electric
algunas cejas
el Alto Palermo
los spa
la princesa de Mónaco
el Hipódromo de San Isidro
la mayoría de mis perfumes
los nerds
las crestas
Isildur
Presley
la Recamier
las hamburguesas completas
los caramelos de melón
los ronquidos
Starbucks
cuando a vicky le pica la garganta
las barras de volante
mi trompeta
Puerto Madero
los crucigramas
Darín
el interior
Ciudad Universitaria
la caca de mono
el olor a caca de mono
las zapatillas floggers
algunos bares
las bananitas Dolca
mi surface
una escuela que me mostraron ochentaveces
los pochoclos
Cualquier Verdura
mis amigas
Uruguay
Tonari no Totoro
el alcohol en gel
los vestidos
la luz parásita
Osaka
el pelo rosa
Fito Páez





...algo MAS?












































~a pesar de ser desmemoriada, todas estas cosas me recuerdan una sola.~
lo idiota que soy!

sábado, 1 de enero de 2011

canté pri.









el cielo.
es gratis,
es fácil, 
está ahí arriba.
lo quiero.