sábado, 22 de enero de 2011

Yo fui, yo soy (probablemente, yo seré)


La amazona que va, con uñas pintadas, a correr al campo un día de lluvia. La mujer que gusta más del hobby de hombre que de mujer. La infante que charlaba en la conversación adulta mientras los otros infantes dormían. La que escucha música cubana, mientras se pone un vestido de cuero. La que escucha música clásica, mientras se pone medias de red. La que escucha heavy metal, mientras busca, en el lío de su placard, la vincha blanca con moñito a lunares. La que, habiendo flota-flota en la pelopincho para jugar, pasaba horas enseriada, salvando hormigas, grillos y avispas del ahogo veraniego. La que dibuja, y luego tira el papel. La que con la mano derecha tapa lo que escribe con la izquierda. La que usa zapatos de taco, que embarra en la hamaca de una plaza. La dependiente que se aísla. La que come frío aunque cocine caliente. Esa que usa corbata de hombre, pero bombacha rosa. La que gusta de maquillarse, aunque ese día vista andrajosa. La que necesita aire libre, aunque no salga a su propio jardín. La que prefería hacerse sus propios muebles de madera para las muñecas, cuando todas pedían la casita de Barbie. Esa que entra a observar una iglesia por lo arquitectónico, sin tener la religión a flor de piel. La que entiende lo retro y viviría situándolo en el futuro. La que adora el silencio, y no puede quedarse callada. La que pone un reloj en el baño, y libros en la cocina. La que elige ensalada, teniendo papas fritas. La que prefiere el olor de las ferreterías, al de las novelas de la tarde. La que prefería tener herramientas y tuercas raras, antes que posters de Ricky Martin. La que coleccionaba llaves, en vez de Tamagotchi. La que parte y reparte y no se queda, egoísta, con la mejor parte. Esa que se hace jopo, cuando todas matan por la peluquería. La que se pone un moño enorme para una foto carné. La que agarra la alita de pollo con la mano. La que en vez de mirar Chiquititas, buscaba abejas muertas de sed para asistirlas con la santa-cucharadita-de-aguayazúcar. La que se suelta el cabello al viento, luego de pasarse buen rato para lograr atárselo prolijamente. Esa que necesita el bullicio ocupado, y se escapa buscando paz. La que se pone un vestido precioso, y se ríe trepándose a un árbol. Esa que se divierte buscando historias en la chatarra, cuando todos rezan por brand-new. La que prefería jugar con su imaginación y cajas de cartón, cuando todos elegían juguetes de última moda. La de pensamiento minimalista, que no para de acumular papeles, libros y fotografías. La que ve un árbol podado, y le molesta la prolijidad de sus ramas. La que remolonea por horas, mientras todos madrugan. Esa noctámbula y nocturna, cuando todos arrugan. La que ilustra a mano sonriente, sobre las paredes duras. Esa que prefería a Benedetti o Platón en una biblioteca, cuando todos se rateaban a fumar en la escuela.
A veces creo que voy desubicada o a contramano. Como dije una vez, o soy muy rara o muy boluda. Pero al final, se siente bien, sea lo que sea. 

5 comentarios:

  1. Me sentí muy identificada con lo que escribiste. Muchas veces sentí que iba a contramano del mundo o que no era como todos quería que fuera. Pero como vos dijiste, sea lo que sea, se siente bien.

    Te sigo! Que andes bien!

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  2. sunshine:

    if it makes you happy, it can't be that bad.
    Mil y un veces me dije a mí misma que forzarse a (intentar) ser el prototipo perfecto, no sirve de nada (al menos internamente).
    Aunque a veces me olvido, y todavía lo sigo intentando :P

    Gracias y pasá cuando quieras!

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  3. disparo contra o sol
    sou forte sou por acaso
    minha metralladora cheia de magoa
    eu sou um cara
    cansado de correr na direçao contraria...

    interesante...

    salú!
    y buena vida...
    f

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