domingo, 27 de febrero de 2011

egoísmo











ser feliz
al hacer feliz al otro.






paradójica dependencia.
































relaxxxx
 

sábado, 26 de febrero de 2011

external homemade.






no entiendo bien. sigo buscando eso, pero no comprendo cómo. a no ser que simplemente exista y no haya que buscarlo. que haya que serlo. porque es eso que no comprendo, y por eso no lo domino, es libre. aunque el límite sea mi cabeza. aunque mi cabeza se funda con el universo. aunque el universo sea infinito. aunque no.
es eso que existe cuando se tocan los pensamientos con la existencia aplicada; se manosean en los límites de lo nuestro y lo de afuera; aunque nosotros estemos afuera, pero viendo todo desde adentro.
eso que existe cuando la perspectiva es sólo una definición; y más bien se come la materialización de los pensamientos, de las ideas; se las tiene en la boca. pero no como decir en la punta de la lengua, sino en toda la boca, ahí, en el cuerpo, lejos del cerebro. backstage mental.
eso que existe y está ahí, existiendo, siendo; eso que se da cuando se tranzan con la realidad -esa que nos sostiene el cuerpo- al unísono el piso, el sabor metálico a realidad tangible, y eso mismo. no es aleatoriedad. es esencia, digestión, y resultado de masticar y tragar a conciencia la realidad, la existencia consciente; para escupirla luego con la marca de nuestros dientes, de nuestros ojos, de nosotros. porque en realidad no escupimos nuestra opinión a la realidad. escupimos la realidad. 
pero del momento en que sale de nuestra boca, ya no es nuestra. es en sí misma algo que ya lo empezamos a sentir lejos e incomprensible.
sigo buscando eso. esa unión del contorno con el principio del resto del background. esa relación, unión, sensación, percepción; ese darme cuenta de que es exactamente lo mismo, entre lo que existo, percibo, emano, sé y de lo cual tengo consciencia, con lo que puedo tocar del exterior. que es tan interno como yo. que es tan externo como todos nosotros. 
sigo intentando unir al objeto, con la sombra que veo proyectada en la pared, y parece ser -no, estoy segura que es, a su manera- tan real, aunque sea sólo porque yo lo decido.
sé muy bien qué es lo que estoy esperando y buscando; aunque todavía no entiendo bien cómo. 





miércoles, 23 de febrero de 2011

(No thank you) I ain't about to die like this.




Y el cadáver de bronce se me aferra a los tobillos cual grilletes melódicos, tristes e insanos, mientras trato de autoconvencerme por sobre la irrisoria resignación, desgano y pereza que me hacen considerarlo un cadáver. Y mientras esa parte culpable se flagela, tejiendo su propia red mientras cae por el abismo de la conmiseración, voy repitiéndome incansablemente “si el cuerpo todavía está caliente no está muerto; si está caliente no está muerto; todavía no está muerto si está caliente; todavía no”.

Pero está frío -más frío que mi aliento mismo- y no está muerto.

Alguien tiene que hacer algo. 
Y siempre la misma que no lo hace.

¿Por qué tengo el aliento tan...?

...frío.

martes, 22 de febrero de 2011

(in)validez





las fantasías no satisfacen, por el simple hecho de que no son algo real.
no son tangibles, si son fantasías.

pero igual pueden dar celos, no?
qué cosa irracional
(como otras tantas, así que no extraña demasiado)




lunes, 21 de febrero de 2011

nota mental @optimismo



No soy pesimista en absoluto,
creo que existan cosas buenas y maravillosas;
sólo que no me pasan a mí.



sábado, 19 de febrero de 2011

nota al chef #malaonda




un huevo pasado por agua
tal vez, por agua con mala onda
se ahoga más que pochearse
gracias al malhumor del que lo hace

los huevos, tratados sin amor, se hacen pelota!

viernes, 18 de febrero de 2011

fatalismo recopilado

El verdadero coleccionista
tiene esa suerte de principiante eterna
ese imán providencial que 
lleva a los-objetos-deseados-en-cuestión, hasta él
sin la necesidad de andar arañando rincones para encontrarlos.

jueves, 17 de febrero de 2011

resplandor.



Me acuerdo perfectamente
amalo.jpg   by PsykeBond
de ese día en el que me subí al bondi fantasma, el otoño pasado. No sólo el colectivo era raro, con olores y colores distintos a lo usual, sino que cualquier cosa que vos preguntaras, era respondida al instante, de una forma u otra. Recuerdo que ese día en particular, yo no sabía bien qué hacer (con vos). Si hablarte, si contarte que te quería, si querer contarte, si quererte. Recuerdo estar completamente absorta con los degradés atardeceríficos que veía entrar por la ventanilla. Recuerdo haber intentado cruzarme de piernas, bastante incómoda, dentro del reducido espacio entreasientos. Recuerdo haberme golpeado la rodilla contra el puto plástico. Y al mirar lo que se burlaba de mí frente al brusco moretón, enseguida comprendí absurdamente, que era el bondi psicodélico que contestaba. 

Claro, recién ahí me dí cuenta que yo no necesitaba hablar para recibir respuestas. 
Fue increíble. 

Por supuesto que, desde ese momento, te quise con menos culpa. Te quise como ya te quería, pero sintiendo que el universo se ponía de mi parte (o al menos el psychedelic bondi me hacía el aguante). Son esas pequeñas patadas en el orto que a veces necesitamos para movernos, para cambiar, para avanzar.
Lo que hoy resulta medio triste, es que luego de bajarme de dicho transporte místico, nunca te llamé, ni te conté lo que quería (lo que quería contarte, sobre cuánto te quería).

Y creo que, por más que después quise hacértelo saber, nunca te enteraste.



Mi única esperanza es pensar que quizás algún día, en cualquier parada de colectivo, se te aparezca este bondi revelador y te cuente todo eso que me pasaba. 









miércoles, 16 de febrero de 2011

Retórica#ser







¿Qué es preferible
ser un idiota que se siente culpable todo el tiempo, 
o ser un idiota que en todo momento hace sentir culpables a los demás?



martes, 15 de febrero de 2011

Por todos esos tácitos.



Y ella, con su vida ocupada, que no tiene que abrasar una efecién por el ripio hasta el hospital más cercano -que está menos cercano que la lejanía misma- a yarará gracias. Ella, que se peina delicadamente por horas en el dressoire, y no a la sombra de los silos en los que trabajan su abuelo, su padre y sus hermanos. Ella, que compra champignons y rúcula en Disco para su almuerzo light, y no tiene que cercenar los maizales y el trigo, para luego hacer harina, y luego pan, y luego comerlo haciendo caso omiso de las tripas que piden algo más. Ella, que pinta en lienzo. Que se mancha los dedos con óleo. Que tiene las uñas limpias de barro y tierra. Ella, con su paragüas con correa, que no se inunda los días de lluvia, ni se queda sin luz con las tormentas. Ella que no prende velas para alumbrar su hogar de noche; ella que las prende para ambientar su baño de inmersión. Ella, cuya billetera de cuero reposa en su cartera despreocupada. No intranquila, no insomne por preocuparse en ahorrar hasta las últimas monedas que encontró en la calle, a la vuelta de lo de Doña Tula. Ella, que va desde Palermo a Retiro en subte, y no tiene idea del sol agotador sobre los pies hinchados, caminando rumbo al norte sobre las piedras y cardos. Ella, que no tiene idea de la sed, la sed verdadera, que es más seca cuando no hay con qué curarla. Ella, cuyo cutis brilla bajo el efecto tensor de la vitamina A, con la cual se embadurna todas las mañanas y noches. Porque su piel no está gastada por el trabajo, ni curtida por el sol. Ella, que no está cansada de llevar un arduo mundo en los hombros. Que no se pregunta hasta cuándo, o por qué.
Ella, y Ella(la tácita), son dos realidades con un paralelismo que debería tenerse en cuenta.




lunes, 14 de febrero de 2011

Santos Valentines, Batman!







I'll never figure out why nerds get me so horny. 






(in fact, it's not just horny, I guess they really make me love them)

domingo, 13 de febrero de 2011

LQNTMTHMF





Lo que no te mata, 
te agrede te disgrega te reduce te minimiza (maximiza lo mínimo)
te corrige con descaro te quita (absurdamente) te hurta
te reseca te agrieta te destroza
te hunde te lleva hasta el fondo dofón fondo
te mete en un agujero te deja ahí y te tapa con tierra.

Si llegás a tener viento en popa,
quizás luego te fortalezca.


jueves, 10 de febrero de 2011

praxis~



Cuán púdico resulta el ponerse a escribir! Al menos comparándolo con el hábito lectivo. / Durante una lectura, no se lo ve necesariamente a uno identificándose a viva voz con el texto, ya que aunque así sea, se puede disimular con presteza. Sin embargo, en el mismísimo instante de detenerse a escribir, a uno se le ve el interior de la tripa y el grueso del cuero. / Porque hay algo que queda plasmado con cada letrita y no se borra nunca... sobre todo en nosotros.

si te da igual.























exiliada de mi propio país 
de mi propio cuerpo
de mi propia esencia

exiliada 
de mí







* * *
 

yo he sido (y seguiré siendo)



  • esa a la que le fascina el olor a combustible y a kerosene.
  • esa que que prefiere caramelos, antes que chocolate.
  • esa que no puede dormir con las puertas del placard abiertas o los cajones a medio cerrar.
  • esa que prefiere el ruido de una agujereadora un sábado a la mañana, que el de un torno de dentista un miércoles a la tarde.
  • esa que pestañea re poco.
  • esa que nunca tuvo family, sega o nintendo. recién una ps2 al final de su adolescencia. tristísimo.
  • esa que no usa sacapuntas, porque usa cutter.
  • esa que adora el olor de los talleres mecánicos (y todas las piezas y cosas que hay allí dentro).
  • esa que odia el verano, porque se caga de calor. 
  • esa que en invierno pasa frío sí, pero que sigue odiando el verano porque se derrite.
  • esa que puede guiñar el ojo simpáticamente de un solo lado, pero del otro lado le sale una mueca sufrida.
  • esa a la que le encantan las ferreterías y le divierten bastante. otro tanto, las estaciones de servicio.
  • esa que no recuerda la primera vez que se sintió linda. y tampoco la última.
  • esa a la que no le gusta dejar pegada en los productos la etiquetita flúo con el precio: desodorante, paquete de galletitas, etc.
  • esa que si duerme con ventilador prendido, amanece con dolor de garganta; verano inclusive.
  • esa a la que le gusta regalar por regalar.
  • esa a la que le da culpa que le regalen, aunque le encanta.
  • esa que aunque la mayoría de los aritos le lastimen las orejas, se sigue haciendo agujeritos igual.
  • esa que tiene memoria fotográfica.
  • esa que encuentra paz interior (y exterior) en el olor a cuero mezclado con crines de caballo.
  • esa que cuando era chica, llevaba a todos lados una cartera con papeles, lápices de colores, crayones y un pintalabios, porque le encantaba pintarse y pintar. 
  • esa que hoy en día lleva a todos lados una cartera con delineador, máscara de pestañas, papeles, un lápiz negro y una lapicera, porque le sigue gustando pintarse y pintar... aunque escribe bastante más.
  • esa que se lleva mejor con los animales que con las personas.
  • esa que nunca encontró gracioso a yayo.
  • esa que come pizza con la mano.
  • esa que odia a los bebés, aunque adora a los niños. odia y adora tómense con pinzas.
  • esa que todavía tiene una barbie y un playmobil guardados ('de colección')
  • esa que siente el olor del baúl de su auto, y siente que es olor a vacaciones en donde sea. en el mar, en la montaña, con carpa iglú, con asados a la noche, con lancha, con reposeras, con caña de pescar, con tierra roja, canto rodado y sombra de eucaliptos.
  • esa a la que siempre se le rompe la mina del lápiz automático.
  • esa que pese a todo y a todos, es la misma. esa que se queja por ser siempre la misma.
  • esa que no olvida un perfume.
  • esa que nunca fue a una colonia de vacaciones.
  • esa que cada vez que borra con goma de borrar, lo hace a las chapas y se le hace pelota la hoja.
  • esa que hace todo tipo de asociaciones locas para lograr recordar determinadas cosas.
  • esa que es seguida tipo flautista de Hamelin por los perros, siempre.
  • esa que odia comer las tortas de cumpleaños con cucharita. 
  • esa que odia las tortas de cumpleaños en general. odia tómese con pinzas.
  • esa que tiene fascinación por llenar formularios, fichas, encuestas.
  • esa que tiene pestañas cortitas y al pie; y ojos tristes.
  • esa que piensa que el perfume de las mandarinas, es el espíritu del verano, aunque sea una fruta de invierno.
  • esa que no come cornalitos.
  • esa que se siente muy incómoda cuando le cantan el feliz cumpleaños, porque no tiene idea qué hacer o a dónde mirar mientras lo hacen. esa que se queda parada como una idiota intentando sonreír. 
  • esa, la que quiere cambiar todo el tiempo. y la que teme perderse en el camino.
  • esa que todavía no sabe bien qué o quién es, pero sabe que es ésa. 


miércoles, 9 de febrero de 2011

desafío





”Vos y yo, somos dos entes absolutamente incomunicados entre sí
salvo por medio de los sentidos y la palabra, 
cosas de las que hay que desconfiar si uno es serio.”

julio denis

princesa resignada.








si no creo en la everlastingicidad, 
por más que algo dure para siempre
jamás voy a darme cuenta de ello
supongo que tampoco llegaré a causar que se dé
justamente por el hecho de no creer en ella
en definitiva, no voy a conseguirla jamás
pero de todas maneras eso no me hace creer
porque no me encuentro cómoda haciéndolo
es una mezcla entre frustración por no encontrarla
y de saber que los cuentos de hada se tienen que dejar 
para las películas pochocleras de hollywood nomás.



martes, 8 de febrero de 2011

nimiedades





El 
existir 
en la vida, en este momento, 
no es más que algo de paso; 
es un paso que exige atemporalidad y constancia, 
casi ridícula generalización
y por supuesto, santurronería. 
Porque más allá de ser algo de paso, 
de sentirse como algo-para-pasar-el-tiempo,
de vivirse como temporal, 
es un algo que se agota minuto a minuto irrisoriamente.

Paradójicamente
esta temporalidad, 
se agota minuto a minuto, de aquí a la eternidad. 
Y así se queda.

puntualización.








un tapiz del siglo dieciséis, aunque restaurado, sigue siendo viejo.

buena memoria.






La verdad es que 
en este momento no recuerdo 
todas esas cosas 
en las que pensaba mientras brindaba 
por el inicio de este dos-mil-once.
Pero quiero que sepan que de todas formas ya fue,
me las metí todas en el orto, así que ya no importa.








viernes, 4 de febrero de 2011

I didn't start the fire



Originally uploaded by kitchenkat


Una conocida bloggera en el horno, bien dijo
que la vida es muy puta
Yo le dije que se la garche lo mejor que pueda.








La vida tiene ese lado de zorra, y se nos va escurriendo sin que nos demos cuenta.


Igual... la vida somos nosotros. Un rejunte de todo uno, y todos nosotros. 
Como cuando mezclás todas las pinturas y colores, que siempre queda... marrón.


Siempre marrón. 
(Una mierda!)




Rejuntemos menos y distingamos más, que se puede!

cocinera lasciva.

 
Los cocineros van llegando a sus puestos de trabajo.
Despiertos y tranquilos, idean mentalmente un plan de lo que tendrán que preparar para dejar todo listo para la noche. Planifican, compran, preparan, prueban un poco, y saborean mentalmente lo que vendrá más tarde.
Para cuando arranca el despacho, y va llegando la gente al local, los cocineros ya tienen cada cosa en su lugar, y están listos para recibirla. Ya tienen todo preparado: cantidad, calidad y variedad. O no, y siempre hay uno que está haciendo arreglos a último momento. Siempre hay alguien impuntual. Y la gente está hambrienta.
Una vez que comienza el ajetreo, puede pasar que los cocineros no sepan bien cómo acomodarse. O sí, y se sitúan de cierta manera. Pero tal vez creían que irían bien con tal o cual producto, y resulta que la gente aparece y propone otra cosa. Entonces el cocinero accede, y modifica levemente sus planes. O es osado y cambia completamente su repertorio, sorprendiendo con algo diferente, novedoso, inesperado. Le gusta. Es adrenalínico. Desafiante. Halagador. El cocinero se siente intrépido. Se siente seguro del ritmo con que lleva las cosas. De todas formas no lo está haciendo solo.
Aún así (y sucede seguido), puede pasar que llegue un momento en el que, mientras el cocinero disfruta las corridas por las que está pasando, las cosas vayan subiendo cada vez más de tono, y se empiecen a descontrolar. Llega más gente, algunos se equivocan, surgen cosas imprevistas, aparece el calor extenuante, las piernas un poco cansadas; los brazos que van y vienen. Y allí puede que la adrenalina y el apuro sean tales, que el cocinero se sienta perder el control sobre lo que está haciendo. Pero se deja fluir: sabe que con ofuscarse y tararse no va a lograr nada. Su mente va tan rápido que se desconecta del cuerpo. Sus movimientos son seguros, pero no pensados; es casi instintivo.
Calor, transpiración, corridas, voces fuertes, algún grito, movimientos agitados, gente chocándose, que va y viene, va y viene, va y viene... Y quizás hasta en un momento puntual, el cocinero sienta que no da más, que no va a poder terminar nunca, que la situación no tiene vuelta atrás y no tiene certeza de cómo seguir, tan agotado, sin desbordarse en el camino...

Pero el despacho, en algún momento, termina. Y todo se calma. Y una sonrisa se dibuja en el rostro del cocinero, porque pese a algunas cuestiones que quizá no salieron perfectas, el despacho concluyó exitosamente.
Es entonces cuando el cocinero tiene que juntar y acomodar las cosas que fue dejando desperdigadas por doquier, limpiar un poco, y quizá tomar o comer algo. Todo lo que quiere es darse una ducha y descansar. Aunque también tiene que planificar todo lo que necesitará hacer (y tener listo) para el despacho de mañana.

No sé por qué me resulta tan sexual un despacho de restaurant de sábado por la noche... ay, esta mente que tengo!

tictactoe





sos como un tic en el ojo derecho. 
es molesto llevarte conmigo y todo el mundo se da cuenta que lo hago
-pero no hago nada para cambiarlo-










miércoles, 2 de febrero de 2011

smeone nxt door's snring 2 1 of m'sngs-






¿Qué preferís:
que la canción termine en chin pum 
o que termine en fade?







esteticismos.


La gente sado no va a un centro de estética a depilarse con cera, sino más bien lo hace la gente masoca.

"sacate la ropa; acostate acá; ponete así; girá la pierna; date vuelta para allá; levantá el brazo; correte esto; bajá la pierna; date vuelta otra vez; estirá la rodilla; sacate esto otro; ahora boca abajo; tenete acá; girate para allá"

La depiladora es la sado, y controla toda la situación, mientras que la mujer masoquista, está en bolas haciendo lo que la otra quiere, y bancándose los 45ºC de la cera chorreante. Uff.

Para colmo, la masoca le paga a la sado al terminar. Bien sumisa, así me gusta

DC no me favorece.






admiro esa dulzura untable que tienen algunas. yo la llevo internamente, pero no puedo excretarla por las pestañas por más que quiera. y es que, aunque por dentro sea pretty blandengue, la costra que recubre esa vulnerabilidad es semejante al lazo de la mujer maravilla: funciona bien externamente, pero aplicado a mí, me hace pelota.