jueves, 10 de febrero de 2011

praxis~



Cuán púdico resulta el ponerse a escribir! Al menos comparándolo con el hábito lectivo. / Durante una lectura, no se lo ve necesariamente a uno identificándose a viva voz con el texto, ya que aunque así sea, se puede disimular con presteza. Sin embargo, en el mismísimo instante de detenerse a escribir, a uno se le ve el interior de la tripa y el grueso del cuero. / Porque hay algo que queda plasmado con cada letrita y no se borra nunca... sobre todo en nosotros.

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