viernes, 29 de julio de 2011









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jueves, 28 de julio de 2011

#de mi lugar en el mundo.







Y si es que el tiempo existe yo quiero compartirlo
si todo es una foto quiero estar
y si es que el tiempo existe yo quiero compartirlo
si todo es una foto yo quiero estar al lado tuyo
al lado tuyo quiero estar, en la foto quiero estar
al lado tuyo.






miércoles, 27 de julio de 2011




 


* * * 




martes, 26 de julio de 2011

#refranes

no por mucho silenciar, desengaña más liviano.

domingo, 24 de julio de 2011

sinestésico.

si lograra romper la barrera del sonido, 
podría escucharlo?


quién pudiera amontonar el aire entre sus pestañas 
en forma de nube.




























volar, volar
quiero. 


lunes, 18 de julio de 2011

150, para Hernán.



+
La familia Poeta tiene cuatro integrantes. Carlos Poeta, su esposa Marta, y sus dos hijos: la adolescente Ana de catorce años, y el pequeño Martín de trece meses. Esa noche, durante la cena, Ana olfateó su plato y dijo en verso libre: “Mamá, | este puré huele a mierda, | a muerte en polvo, | a carroña entumecida”. El padre entonces estalló en soneto: “Te he dicho mil veces que te dirijas | a tu madre con rima consonante |¿para qué corno he parido yo a esta hija?” La madre, en romance, quiso templar los ánimos: “Consonante o asonante, | pero que rime hija mía, |sino después a tu padre, | le cae densa la comida”. Ana se fue llorando al cuarto; los demás siguieron en silencio hasta que habló Martín: “Papa enojado | con nena y mama triste, | Martín cacona.” Sus padres lo miraron con los ojos llenos de lágrimas: era el primer haiku del hijo.


+
Dice el Hijo: “Somos nueve hermanos. En orden de nacimiento llegamos al mundo así: José, Arturo, Adelaida, Luz, Marco, Jaime, Rosa, Luis y Nicanor. Todos nos llevamos un año. Yo no soy el más grande, y tampoco el más pequeño. Mi nombre tiene cinco letras, una de ellas es la A. Me llevo bien con mis tres hermanas mujeres, pero mi preferida es menor que yo. De mis cinco hermanos varones, dos se dedican al negocio de la construcción, y los otros tres tienen imprenta. José tiene cuarenta años y Nicanor treinta y dos. Según el poeta italiano, estoy en el medio del camino de la vida. Mi edad es impar. Arturo no es imprentero. Mi edad sumada a la edad de Luis dividida por dos, da por resultado la edad de Rosa”. Dice la Madre: “¡Jaime, a comer!”. Prosigue el Hijo: “Mamá es pelotuda, siempre me arruina los acertijos”.


+
Desde que estoy sin padre ya no puedo ver partidos, porque el fútbol nunca fue monólogo en mi vida, ni siquiera fanatismo, sino una interminable conversación entre dos hombres. La primera vez que vi un balón fue en el cielo de La Liga, un arquero lo hacía volar al medio de la cancha y pensé que era la luna; yo estaba en sus brazos. Después la charla continuó en las tribunas del Carlos Quinto, en Flandria, en las plateas de la calle Pavón, donde una noche se cortó la luz mientras Central nos paseaba, y sentí su mano. La conversación siguió en los sillones de casa, un parloteo incesante que duró seis Mundiales. Más tarde en los teléfonos, en los chats. Una conversación feliz que duró treinta años. Y ahora, a los cuarenta y tres minutos del segundo tiempo de cualquier partido, comprendo que no va a sonar el teléfono.


+
Los dos tendrían que morirse tarde o temprano. Primero uno y después el otro, o a la vez (por ejemplo en un accidente de avión). Los dos tenían un pasado que contarse y que comprender sin imágenes, sólo a través de palabras y de sobreentendidos. Ambos deberían construir un futuro ingobernable. Y presentarse a sus mundos. Y quedar con amigos a cenar. Y hablarse por teléfono desde el trabajo, para combinar en qué esquina, a qué hora, y qué película. Uno de los dos se cansaría primero, uno de los dos mentiría primero, uno de los dos caería en la tentación antes que el otro. Alguien sería el primero en levantar la voz. Alguno se enojaría por primera vez y alguien, antes o después, encontraría más defectos que virtudes en su pareja. Fue por esto, y no por incompatibilidad de caracteres, que no se llamaron después del fin de semana.


+
Era un muy buen muchacho, rubio, calladito, que venía siempre a comprar a la noche. Mi marido y yo no somos mucho de dar conversación a esa hora, porque el almacén está que revienta: la gente se acuerda de que le falta algo siempre a última hora. Pero él siempre tenía una palabra amable, nunca parecía apurado. Compraba solamente mortadela, eso sí: ciento cincuenta de mortadela, pedía, y se quedaba mirando la máquina de cortar fiambre. A lo último ni siquiera pedía. ¿Lo de siempre, rubio?, le preguntaba yo. Y él me hacía que sí con la cabeza. Decir que yo no tengo hija, agente, que sinó los emparejaba. Mire qué error hubiera cometido… Pero pasa que era el típico chico que una quiere para yerno. Educadito, buenmozo, con don de gente. Yo no me hubiera imaginado nunca que pudiera ser un violador ese muchacho. ¡Si tenía las uñas impecables!


+
Supongamos que alguien descubre, por casualidad o empecinamiento, la solución a las grandes preguntas: qué es la vida, de dónde venimos, a dónde vamos, para qué estamos aquí. Supongamos que las respuestas han estado todo el tiempo frente a las narices de cualquiera: en la interpretación de las nubes, en el dibujo de las huellas dactilares de un niño, en un grano de café. Supongamos que las respuestas halladas dan satisfacción a todos los hombres: a los que razonan y a los que sienten, a los que confían y a los que niegan, a todos. Imaginemos que La Verdad nos ilumina de una vez y para siempre. ¿Qué pasaría entonces? ¿La noticia aparecería en la tapa del Clarín? ¿Deberíamos no ir a trabajar al día siguiente? ¿Los abogados dejarían de lado sus trapicheos? ¿Alguien haría otra película genial? ¿Ella me querría? Si la respuesta es no, la filosofía me amarga.



+
Un soldado regresa a pie de una guerra en la que vio morir a sus amigos, en la que casi muere, de la que ahora huye derrotado. El soldado busca el camino a casa pero no lo encuentra; allí lo espera una mujer y los dos hijos. (No conoce al segundo.) El soldado tiene sed, hambre, frío y cagadera. Como solamente puede saciar una de las cuatro urgencias, se baja los pantalones en medio del monte y se desahoga. Justo entonces pasa por allí un soldado del bando contrario que, al ver al enemigo en cuclillas, se queda quieto. El otro también lo ve. Se miran, ambos en guardia, desde las diferentes alturas. El que ganó la guerra busca algo en su morral. El otro piensa: “me matará mientras cago”. El victorioso saca un rollo de papel y, sin decir nada, lo deja en el suelo. Después sigue su camino.


+
Un perro puede estar rengo, ronco, ciego, hambriento, descaderado, sordo, encandilado, roto, puede sacar la lengua porque está cansado e inventarse otra para lamerse; puede ser un hotel lleno de parásitos, puede llorar, aullar, desconsolarse, saberse animal y doméstico, puede no tener dios a su perruna imagen y semejanza, ni virgen maría; ni saber la hora, ni saber el año, ni saber si el frío está afuera o en sus huesos, ni saber si aquello que lo pateó es el diablo; puede entender catorce palabras de hombre, y entender que un año para él son siete años y que la muerte llega así más pronto; un perro puede estar mal, horriblemente mal, a punto de morirse, pero igual —si lo llamás con ganas— agarra y viene y te arma fiesta y te mueve la cola y se te queda al lado, por las dudas de que vos estés más triste.



+
Cuando una tarotista y un vidente se enamoran, los planetas no saben para dónde orbitar. La luna se tara, el café no produce borra, los pájaros premonitorios se esconden en los nidos, las bolas de cristal tienen estática y las lechuzas prefieren mirar para otro lado. Los amantes buscan en vano señales sobre el futuro, pero los naipes de la tarotista se van al mazo y los artilugios del vidente se descomponen. Ella se pregunta: ¿me engañará algún día? Nadie le responde. Él quiere saber: ¿tendremos hijos? El porvenir no contesta. El amor viaja en una frecuencia distinta a la del presagio, el deseo es un ahora. Un ahora o nunca. Cuando una tarotista y un vidente se enamoran, quedan anclados del presente. Viven juntos. Tienen hijos. Una tarde uno de los dos se cansa del amor y recupera las facultades. Lo primero que ve es al otro, llorando mañana.





Extraído del sitio web de Hernán Casciari, escritor y periodista argentino. Clap clap.




#agraciada








Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, 
la mayoría de las cuales nunca sucedieron.
M. E. de Montaigne



miércoles, 13 de julio de 2011

like the aeroplane.






*I want to hold hands and waste friday nights with you
´cause I can live without you, simply don't want to*
















I can not live

peacefully without you

for even a moment

l miss you terribly

when you're away

how come

out of all the people in the world

only one

can make me complete

one word on the phone

makes me happy

but one touch directly

makes me ecstatic

he's away

this ain't right

I'm alone

I'm taking an aeroplane

across the world

to follow my heart






















































holy.TIHS

domingo, 10 de julio de 2011

#musical

un amigo me compartió esta hermosura, 
para observar cada recoveco, para escuchar cada nota.











gracias! :)




sábado, 9 de julio de 2011

the L word.



adoración
años
amparo
aislamiento
afectar
acordarse
administrar
arreglar
admirar
búsqueda
belleza
barbaridades
boceto
cercanía
cambiar
cuidados
cautela
confiar
comida
compañerismo
curtir
ceder
cultivar
construcción
compartir
desalentar
dudas
divertirse
descubrir
extinción
esfuerzo
ensombrecer
elección
escucharse
estupor
errar
entender
escapar
furia
fomentar
felicidad
fin
fellatio
flores
fidelidad
fuerza
fabricar
ganar
gestarse
golosinas
gustar
gigante
histerias
historias
hacer
hondura
hundir
horas
humanos
igualdad
ir
inteligencia
insolencia
imán
intransigente
indiferencia
inhumanos
idiota
jugar
jugarse
jamás
jengibre
jolgorio
juramentos
juntar
juntarse
joda
justicia
kioscos
kamasutra
lujuria
lejanía
lugares
lentitud
libertad
llanto
liberarse
lastimar
leer
mantener
memorizar
mostrarse
moverse
manejar
mirar
muerte
mentiras
minutos
masajes
música
momentos
nuestro
no
nacer
negligencia
nómada
nunca
nido
pulcritud
perdones
peleas
paciencia
precoz
paulatino
pájaros
pesadez
pómulos
puertas
puntualidad
pertenencia
parsimonia
recurrente
reciclado
reminiscencias
redondez
robusto
risas
rencor
rumiar
rastras
reencarnación
redescubrirse
romeo
ruta
relevancia
reloj
rostro
razones
recuerdos 
reencontrarse
reconciliación
rústico
segundos
silencio
solitud
sentarse
sueños
simplezas
ser
salida
sombra
suavidad
sopor
sensatez
sonrisas
sorpresas
sugestión
sugerente
tenacidad
tener
trascendencia
tantear
telequinesis
temblor
tertulia
tonterías
toparse
tuyo
tanteo
taladrar
tangente
tiritar
torcer
ultrajar
urgir
usurpar
usar
único
vivir
visualizar
vender
vacilar
verdades
volumen
vueltas
volver
voracidad
vorágine
verter
w (doble u)
xxx
yin
yang
zombie.







por un motivo u otro, pienso en la mayoría de estas cosas cuando hablo de L word.
claramente estoy hablando del amor, no?
siéntanse libres, oh, almas poetas, de usar estas definiciones en cualquier tipo de descarga lírica en este blog!
esto es: hagan poesía con mis palabras!
invito a reproducir este post-it en donde se quiera, usando cada uno sus propias definiciones sobre la palabra tan... temida(?)

viernes, 8 de julio de 2011

like a dream



OK, lo siento, pero jamás voy a ser así. Jamás voy a ser self-confident. Y eso que trato, eh.

Porque yo te juro que le pongo todas las ganas, todas; y que cuando se trata de otros, yo muevo cielo y tierra, más que segura -digo, supersegura- de lo que puedo hacer; de lo que siento, y de lo que soy capaz. En serio, poneme a prueba. 
Sin embargo cuando se trata de mí... no se da. No me doyY me molesta lastimar a otros con este aspecto. Y me molesta que otros se 'tengan que acostumbrar' a que yo no cambie ese aspecto; no pueda. Y me molesta que. Y me molesta que.

Pero porque yo te juro que le pongo todas las ganas, todas, te juro. 

Y que cuando vos lo necesites, voy a ser más fuerte que esa hormiga enorme, o sea que el hormigón. 

Pero no pretendas, no; pero no te desalientes porque yo no lo aplique a mí misma. Porque es algo al margen, es algo que no tiene nada que ver. Yo, no tengo nada que ver con nosotros, con vos. 


Para aquel que lo necesite, y yo de esas detecto rápido, soy más dura que la piedra, y puedo contra el mundo; contra todo, contra todos. Siempre. Sin dudar.
Pero también necesito que, conmigo, todos sean hormigas enormes. 

Son paradojas que no tienen que desestabilizarte, ni traerte dudas, ni ponerte mal. 
El mundo está lleno de paradojas. Y yo, yo no tengo nada que ver con nosotros, ni con vos.







yo soy tu hormiga enorme a pesar de mí :)

domingo, 3 de julio de 2011

missed call.

y ya te digo que estando ahí parada en la fila larguísima que atravesaba no sólo el total de la extensión del patio interno y el comedor sino también gran parte de la entrada principal yo no podía encontrarme más ansiosa ni feliz con mi glorioso ticket de papelito en la mano parada sobre el frío y soleado mediodía dominguero ante la predecible puerta blanca que pronto se abriría y comenzaría a entregar los preciados bowls cargados del delicioso elíxir de invierno cuyos aromas no sólo calientan el estómago sino que regocijan la vista fundiéndose en alegre fiesta colorida frente a nuestros mismísimos ojos maravillados que sin culpa deciden entregarse a la felicidad infinita aparecida humildemente ante ellos en forma de sopa de udon.






domingo de kermesse japonesa, 
y mucho, mucho amor.
 preparate, porque venís conmigo a la de primavera. 






imaginaryfortunecookie #1












Fue un error lo que puso al mundo en marcha.
Jamás tengas miedo de equivocarte.
{-Brida}

















sábado, 2 de julio de 2011

basta en seco.



uno piensa que las preocupaciones tienen caducidad, 
y en realidad no todas; 

igualmente uno siempre encuentra 
motivos nuevos para preocuparse.