martes, 24 de julio de 2012

#decuandomepongofeminista


y digo que tengo la suerte de ser mujer, porque no creo que los hombres tengan este proceso programado en su cerebro. porque tampoco es que esté en el cerebro, aunque muchos digan  que sí (más no en el sentido poético del que yo hablaré).
lo que sé hasta ahora es que yo tengo la suerte porque, probablemente, nunca exista sensación comparada con esa. quiero decir, existen muchas sensaciones parecidas entre sí; existen muchos tipos de sensaciones distintos y muchas intensidades puestas en escala. pero entre las sensaciones únicas, hay una que es única, tal y como suena. ella, tan distinta. ella, tan tensa; tan húmeda, tan vertiginosa; tan embriagadora, cegadora, acogedora, y mística. y que más que sensación, es una certeza
hablo de lo que sentimos (al menos nosotras) ante un primer beso. 
perdón, me corrijo.- porque no es ante cualquier primer beso, sino ante EL primer beso.  y no tiene por qué ser necesariamente (perdón por la paradoja confusa), el primer beso de nuestras vidas. porque a veces ése no cuenta. a veces ése es sólo un piquito nervioso en un juego, en un auto, en el cole, en una plaza. 
yo hablo del primer beso que sí cuenta. ése que no es piquito azorado por el juego de la botellita. ése que es inocente y virgen, pero que arrastra como huracán, todo el trasfondo que bien sabíamos conllevaría.- ése que estábamos esperando, pero a la vez no teníamos idea de cuándo (o si) podría concretarse; y nos sorprende. y nos desnuda hasta el más mínimo (máximo) gramo de vergüenza y honestidad. 
y digo que nosotras lo vemos así, no porque un hombre no pueda tener sentimientos, ni nerviosismo, ni tensión sexual adolescente (virgen y honesta); sino porque las mujeres tendemos a comprender los peliculismos de la vida. mejor dicho, las mujeres solemos generar los peliculismos de la vida. la famosa cabecita de novia, como quien dice.
y sí, calculo que un hombre también puede enamorarse; pero eso viene luego (y dura poco). sin embargo, nosotras tenemos toda esa fantasía exagerada y eterna, alimentada por nuestras propias voces internas; y esa fantasía es la que pone las estrellitas arriba del punto de la i del primer beso. y de nuevo, quiero referirme al primero de verdad. ése que sabemos (en el momento preciso) que nos causa un terror inigualable, sólo equiparable al deseo de experimentarlo; y que sin dudas no podemos dejar pasar (sin que pase primero por nuestra boca).
el primer beso que nos arrastra hacia un mullido hueco de caída libre, tipo Alicia. el perfumado, bienaventurado, corto (aunque interminable), irreal y probablemente no tan bien ejecutado, primer beso de verdad.
y es que, aunque las cosas cambien; y una crezca, experimente, adquiera, mute, elija, sepa... hay cosas que nunca desaparecen. entre ellas, el recuerdo escalofriante y añorado, de ese beso. 


al primer beso de verdad, no lo olvidamos nunca.  

y tiene una estrellita (a veces un corazoncito), en el puntito de la i.




3 comentarios:

  1. un desesperado y torpe choque de dientes y labios que estalla en tu cerebro desesperado?

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    1. Nunca pense que fueras a ser la prueba de lo que dije sobre el publico masculino respecto a este post.

      Pero lo fuiste asi que te dire que si a todo!

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    2. pd. el primer beso asi mio, del que hablo, no fue para nada como dijiste :-) Capaz deberias haber practicado lo del choque de dientes antes! jaja

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