sábado, 1 de diciembre de 2012

Primero de diciembre.


Hoy es un día muy importante.
Este día iba a llegar, y todos lo sabíamos desde hace mucho, ya estaba todo casi planeado.
Quizás tenga elementos protocolares, pero resumiendo y honestando: necesitaba que estuvieras hoy acá. Ahí.
No se trata sólo de un deseo. De tener ganas.
Es una necesidad.
Necesitaba que alguien testimoniara esto. Que alguien así lo presenciara. No sólo yo.
Porque ya es la última.
Es todo lo que queda, y es hermoso, pero también es tan triste... Es duro.
Muchas personas van a estar cerca, muchas que entienden del tema, otras que no.
Muchas que no saben el motivo.
Ninguna que sí, salvo yo. Y vos, en parte. Lo mencioné alguna vez, es fuerte.
Y me da miedo estar en ese lugar sola. Pero no sola de soledad. No sola sin gente. Sino sola de vos.
Porque eso empezó en otra persona, que luego pasó por mí, y ahora ya no queda nada, salvo la última, aunque no es lo mismo pero es lo único que casi.
Y casi que estuviste. Casi que estuvieras.
Pero seguro que no estás.
Y es tan duro hacerlo sola, cuando pensaba dejar al menos una migaja, un rastro, en alguien más.
Alguien que no soy yo, pero casi.
Alguien que hubiera visto con mis ojos. Alguien que sepa.



Y ahora,
yo soy la última.

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