miércoles, 30 de enero de 2013

por si no me podía poner más cursi.


Hoy, viendo una película documental que no tiene nada que ver con esto, me acordé de algo que, en realidad, no me había puesto a pensar nunca.
O sea, es algo así como que lo recordé por primera vez hoy, pero lo había pensado hace mucho tiempo.
Nunca fui de soñar demasiado. O sí, pero no con cualquier cosa. Con ciertos temas a largo plazo, solía abstenerme, consciente y/o inconscientemente.
Por ejemplo, no creo y no recuerdo haber sido de esas personas que sueñan con su primer beso, su primer vez.
Tampoco con su casamiento, más que alguna broma o idea loca y superflua que debo haber tenido.
Recuerdo incluso no estar segura si algún día me casaría.
Ni si tendría una casa, con hijos y mascota. Tampoco recuerdo hacer sobrepensado eso.
Pero, extrañamente, sí imaginaba, de alguna forma sinestésica, el: "puede besar a la novia".
No estoy segura de que fuese un pensamiento, sino más bien una imagen, una fotografía mental, como a veces nos pasa con algunos viejos recuerdos de la infancia. Fotos con movimiento, y una sensación que las acompaña.
Bueno, yo tenía una foto sensación-al del "puede besar a la novia".
Normalmente, es casi un momento protocolar.
Sin embargo, desde que lo imaginé, lo hice como un momento intenso, feliz, sincero, con un beso húmedo, increíblemente largo, y hasta posiblemente con lengua, ante el asombro y/u horror de algunos presentes. Acto seguido, me acordaría extrañamente de una tal profesora de colegio. No mío, por supuesto.
Y es que mientras ese beso, mientras ese momento sucediese, te abrazaría tan fuerte como para romperte, como para fundirme y hacerme una con vos. Como para llegar al centro de tu alma, desde mi boca y mis brazos, a través de tu boca y tus brazos.
Porque juro que era TU boca la de mi fotografía...


yes.I.(still).do.

sábado, 26 de enero de 2013

Se hizo camino al andar.


Y durante toda su vida, él se dedicó a hacer feliz a todas las personas de ese barrio, probablemente hasta sin darse cuenta.
Aunque no era nativo de allí, religiosamente velaba por las necesidades de todos sus habitantes.
Se paseaba de tarde en tarde, casa por casa, sin quedarse mucho rato en ninguna. Solía quedarse lo suficiente como para brindar algo de compañía y desahogar una que otra pena. Quizás comerse un bife a la sombra de la parra, en verano, y tomarse un mate cocido calentito con algo de pan, en invierno. Porque siempre le convidaban, faltaba más.
Él jamás pedía cosas, pero era tan ameno y querido por todos, que no salía de casa alguna con la panza vacía y sin que falte invitación para volver cuando quisiera.
Unas veces tomaba mate con las señoras mientras tejían, y mala cara tenía que poner para que no lo usaran de modelo. Tampoco era tan buen mozo, pensaba él. Y ellas entendían, aunque sólo habían estado bromeando.
Otras veces, jugaba bochas en el bar de la esquina. O quizás sólo miraba, porque nunca había entendido ese juego, y aparentemente nadie le había querido explicar.
Como no era celoso, callaba y miraba desde el sector no-fumadores.
Pero había veces en las que desaparecía por un tiempo. Y entonces unos cuantos comenzaban a preocuparse, pensando en que habría perdido los estribos en alguna riña forastera.
Cuando así era, y volvía enmarañado en sus penurias, algún vecino le daba cama, algo de alcohol y nada de preguntas.
Él de a poco se recomponía, y volvía a las andanzas otra vez. Trabajaba de nómade, acompañando a distintos hombres a pescar, a cazar, o a cobrar deudas. Era tranquilo, callado y fiel. Pero el más trabajador, y no faltaba nunca. Probablemente el más apto, al menos, más que muchos otros.
Hasta que, en una de esas, un día, no volvió más.
Enseguida, muchos supusieron que habría perdido el control en sus aventuras, quedándose sin suerte y sin ángel de la guarda.
Sus más queridas, en cambio, prefirieron pensar románticas y optimistas, que aquel pichicho había terminado allí su trabajo, y se había ido a algún otro pueblo donde necesitasen de su compañía, cariño y protección.

lunes, 21 de enero de 2013

#right now (blue wishlist)

vení a buscarme, otra vez, y nos vamos hasta donde no hay ñiaca, otra vez.
por favor?
http://inknovae.blogspot.com/2012/11/de-cuando-esa-vez-me-dijiste-que.html

me gusta así.

Es raro, pero
hoy, el cielo campestre y abarrotado de nubes,
/nubes de todos los tamaños, colores, formas y texturas,

se veía en 3D.

jueves, 17 de enero de 2013

#buena junta

nunca hablo de mis amigos los músicos. son gente macanuda.

ellos siempre llevan una melodía a las fiestas.

yo, siempre, las ganas de escuchar.

Lo más lindo (y lo más peligroso)

Cuando amamos, y nos aman,
nos hinchamos, nos hincamos, estallamos, olvidamos, repartimos,
exploramos, encontramos, y
nos desvelamos entre besos y pasiones.
¿Cómo conciliar el sueño, si hay un cuerpo hermoso que resplandece, noche a noche, a nuestra par? ¿Quién puede querer privarse de resplandecer un minuto siquiera?
* * *
Sin embargo, cuando el amor se va,
nos ahogamos, nos guardamos,
nos hundimos y opacamos,
nos cuarteamos y arrugamos
desvelados, y abrumados, destruimos, renunciamos
y pasamos noches enteras con miedo a la noche misma,
sin poder dormir, nunca más, como lo hacíamos antes.
Menos que menos, quedarnos despiertos como lo hacíamos antes, en paz y por elección.
Porque, ¿quién puede conciliar el sueño, estando recostado al borde de un abismo?
* * *
El amor, es el abismo más grande que puede inventar el hombre.
Cuando hay amor, hay excusa para ser héroes de abismos, y cruzarlos de un salto.
Cuando no hay amor, o se lo llevan, el anti-héroe derrotado cae y cae y sigue cayendo en un abismo,
y así será en tanto su mente no se apague.
* * *
Y la mente de un hombre con el amor arrebatado, no se apaga ni cuando él duerme, ni mientras él cae...

miércoles, 16 de enero de 2013

Qué feo es irse a dormir con hambre, en alguna parte del cuerpo-
en la cabeza,
en el estómago,
en los hombros,
en las manos,
en los muslos,
en la cadera,
en los labios,
en los ojos.
Cómo cuesta dormirse...

martes, 8 de enero de 2013

los otros.

quiero que alguien me crea.

no,

alguien que no sea neruda,
ni bécquer,
ni machado,
ni márquez,
ni benedetti,

ésos entienden, pero no, no cuentan.

porque ésos otros entienden, y saben, pero están más allá.
ya no tienen dudas terrenales, no les quedan asuntos inconclusos.
sabían y supieron, pero están en otra historia, con final.

alguien que no sea ellos, que entienda, que sepa...?
que comprenda. que me crea.
que viva en ésta historia, aunque también conozca a los otros, y su historia, que es ésta misma.

y qué hago yo...

martes, 1 de enero de 2013

de mis alucinaciones (#con el tiempo no pasa)

y duele más.


no te olvido,
ni aún cuando me dejo de acordar.

ni drogada, y soñando con elefantes rosas, te olvido.
(para nada poético)
pero te sueño igual.

porque así, pellizcándome,
(para no soñar que me duermo)
alucinando con notas musicales
y perros
(imperiales)
aún te recuerdo, y nada cambia.

porque también vi que
ningún estado eufórico,
supera la locura de extrañarte tanto,

ningún estado relajado,
calma el deseo ardiente de llamarte,

ningún beso ajeno se siente sincero,
y mi cuerpo quiere salir ya, corriendo, a buscarte.

igualmente, en este estado,
no puedo hacer dos pasos sin divagar. y me pierdo,
me pierdo al pensarte...

sin embargo, algunas cosas
que no se piensan, sí están
en el mayor estado de claridad,
y ahí me doy cuenta que de verdad existe,
que no es imaginación ni resaca,
que es algo anormal,

porque con el tiempo no se pasa, no se quita,

no se lava, no se saca,

no se deteriora, no se redime,
no se oculta, no se evita

y ya no se mastica,
ya no se llora,

sólo empeora.