jueves, 17 de enero de 2013

Lo más lindo (y lo más peligroso)

Cuando amamos, y nos aman,
nos hinchamos, nos hincamos, estallamos, olvidamos, repartimos,
exploramos, encontramos, y
nos desvelamos entre besos y pasiones.
¿Cómo conciliar el sueño, si hay un cuerpo hermoso que resplandece, noche a noche, a nuestra par? ¿Quién puede querer privarse de resplandecer un minuto siquiera?
* * *
Sin embargo, cuando el amor se va,
nos ahogamos, nos guardamos,
nos hundimos y opacamos,
nos cuarteamos y arrugamos
desvelados, y abrumados, destruimos, renunciamos
y pasamos noches enteras con miedo a la noche misma,
sin poder dormir, nunca más, como lo hacíamos antes.
Menos que menos, quedarnos despiertos como lo hacíamos antes, en paz y por elección.
Porque, ¿quién puede conciliar el sueño, estando recostado al borde de un abismo?
* * *
El amor, es el abismo más grande que puede inventar el hombre.
Cuando hay amor, hay excusa para ser héroes de abismos, y cruzarlos de un salto.
Cuando no hay amor, o se lo llevan, el anti-héroe derrotado cae y cae y sigue cayendo en un abismo,
y así será en tanto su mente no se apague.
* * *
Y la mente de un hombre con el amor arrebatado, no se apaga ni cuando él duerme, ni mientras él cae...

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