miércoles, 20 de marzo de 2013

#duda retórica.


Va a sonar raro, quizás equivocado, y hasta agresivo, pero

esas personas que (normalmente dentro de las moralejas de las películas) dicen que 'hay que vivir cada día como si fuera el último'

no tienen idea de qué carajos están hablando.

Nada te prepara para morir. No existe algo así como el momento adecuado.

Otra persona más.

Otra vez con el mismo rollo.

Otra vez, reincidencia.

Otra vez, cáncer.

¿Qué se supone que tengo que hacer ante un pronóstico fatal, ajeno, pero tan tan tan cercano?

Quiero decir, sigue siendo un pronóstico, una realidad aunque futura,
algo que todavía no es. Algo que hoy es una cosa, que a su vez está desencadenando otra opuesta para mañana.

O quiero decir, una cosa que como hoy es una y mañana la misma, quita la posibilidad de cualquier otro futuro pasado mañana.
Imposibilidad de cualquier futuro que no incluya un agujero negro.

Por eso mi duda es tan genuina y tan básica... ¿qué se supone que tengo  que hacer?

¿Hacer como si nada? y simular sorpresa

¿Esperar a que simplemente, se muera?

¿Decirle que lo quiero? más seguido... si nunca lo abracé, ¿abrazarlo?

¿Hacer todas esas cosas que nunca hice, todavía? ¿Que las haga él?

¿No hacer nada en especial, y ser genuinamente objetiva?

¿Hablarlo con él? ¿preguntar si quiere cumplir algún deseo, alguna meta?

¿No hablarlo con nadie? ni con él... confortarlo con la confiada y tranquila monotonía, conocida y segura.

¿Tratar de (ayudarlo a) cambiar todas las cosas negativas en su vida y en su persona, por cosas positivas?

¿Tratar de que no se preocupe por todo lo que está mal, porque total ya no importa tanto todo?

¿Queda alguna otra cosa que importe, además de su muerte?
Quiero decir, su vida, que justamente está por terminar, y por eso, de pronto importa tanto (o un poco más por sobre cualquier otra cosa?), aunque nunca haya estado por debajo de nada...

Quizás no se "supone" que "tenga que hacer" algo, lo sé. 

Pero lamentablemente, es uno de esos casos en los que, tanto si hago como si dejo de hacer, yo estoy decidiendo una de las dos; así que me surge la duda.

Estoy en la etapa previa a que suceda cualquier cosa. Aunque ya nos dijeron qué va a suceder, y lo único bueno que podría pasar, es que todos se equivocasen.

Es difícil y raro.

Por más que uno sepa que va a llover, no se ve mojado, sino hasta que llueve.

Y es tan simple, que duele.

Porque sabés que estás en esos momentos en los que todo va a cambiar de un segundo a otro. Y cada segundo que pasa, es el último segundo previo a que pase.

Y así, cada momento.

Y así, nunca pasa,

hasta que pasa.

Y ahí, todo cambió.

Y ya lo sabías, pero no es lo mismo.

Y no se puede volver, de verdad, no se puede volver,

y descubriste cuál era el último minuto real, antes de que todo cambiase.

Y probablemente de haber sabido, hubieras hecho otra cosa ligeramente distinta a lo último que hiciste.

Nunca es el momento correcto. O nunca se siente así, pese a cualquier justificación posible.

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