sábado, 9 de marzo de 2013

Transparencia.

Sucede más que seguido, que la gente no tiene idea de las consecuencias que genera con sus actos o palabras.
Del impacto que tiene con las cosas que hace o dice.

No lo tiene, hasta que quizás alguien se lo hace notar!

Por eso solemos ser, los afectados, los encargados de comunicarlo... porque a veces se pierden de algo importante.

Claro que a veces ni los afectados tenemos somera idea de que hubo algún efecto, al menos hasta que pasa un tiempo, o un tercer alguien nos lo hace notar.




Hoy, me regalaron, entre otras pequeñas cosas, un caracolito del mar de Vietnam.

Y estoy completamente sorprendida y azorada por el gesto. Adoré.
Y lo dije, lo demostré, o traté! Pero no creo que haya sido suficiente para expresar mi asombro. Mi positivo asombro.

El trato era uno, y resulta que me cambiaron los planes por algo mucho mejor, o al menos algo que tuvo mayor impacto.
Yo esperaba una cosa, impaciente, y recibí otra, inesperada y hermosa.

Probablemente, el otro no se haya dado cuenta, y todo haya sido mera casualidad, y hasta con cierto desinterés.
Pero estoy sorprendida y halagada por lo simbólico del gesto, por la delicadeza y particularidad de ciertos ítems que se decidió a incluir, casi como si supiera. Casi como si se diera cuenta de las futuras consecuencias de ese acto.
Porque como dije, fue eso, entre otras (no tan pequeñas) cosas.

Lo que me pone a dudar es,

será sólo coincidencia?

La verdad, no tengo idea, pero me tiene sin cuidado: el resultado fue mucho mejor del esperado, y eso, es genial.

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