lunes, 6 de mayo de 2013

De esas payasadas tristes.


Quedarme hasta cualquier hora mirando una película de mierda.

Pero no trucha, ni cursi, ni aburrida... sino de mierda. Esas que tocan fondo y te hacen tocar fondo con la parte de atrás de la cabeza, con ese costadito por ahí abajo.
Eh, pero no porque te hagan reflexionar o te dejen pensando. Ni porque te hagan sentir identificado, o algo así. De tan bizarro, no es ni aplicable. Qué tanto! Pero igual, te muestra tanta basura ajena, que terminás preguntándote si era necesario todo eso, tanta cosa.

Y no. No es necesario aguantarme toda esa farsa pseudo grunge, para quedar, a esta hora, insomne y pegada a la computadora para buscar de leer algo trivial que me aburra y me de sueño.
De todas formas, eso nunca pasa. Me cuelgo infinitamente de una cosa, y luego otra, y de pronto paso de escuchar perros ladrando, a escuchar gallos imaginarios o pájaros amanecidos. O viceversa.
Ahí me cae la ficha, y ya es un bajón.

Y ya que estoy bardeando, no sé por qué la gente sigue diciendo esa boludez de "contásss conmigo cuando lo necesites, siempre! pi pi pipi pipipipi pi pi"

Siempre. Siempre se terminan borrando, y no queda nadie.


Bueno, sí, algo oscuro dejó la película. Una especie de borra ilegible en la taza.
Nunca dije que no.

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