sábado, 5 de abril de 2014

Me quiere, no me quiere (#de amores con Frank)


-Yo quiero ser amiga de todos los chicos, pero los chicos no quieren ser amigos conmigo, Frank.

-Y eso es porque hay gente que quiere otra cosa, no amistad.

-Bueno bueno, pero, ¿no podemos ser todos grandes amigos? Así, al principio aunque sea.

-¿Para qué, flaca?

-Y, para ser todos felices. Como grandes amigos.

-Ahjá, ¿y en realidad con eso lo que querés decir es...? 

-Que no quiero más que amigos porque no quiero tener que decidir nada, Frank. No quiero tener que elegir. No se puede elegir entre miles de personas, una. Y tampoco entre dos personas cualquiera.

-En las películas lo hacen.

-No, en las películas la chica elige primero a uno, pero después se arrepiente, y después cambia y elige al otro, que aún la estaba esperando, y terminan todos felices. Pero en la vida real, todo eso no suele darse tan coordinadamente. No se da de ninguna manera, en realidad. 

-Bueno, tomá una decisión entonces, chica real.

-No. No puedo. ¿Cómo decidir entre dos personas que me buscan, si yo no había salido a buscar a nadie? Estoy condicionada. No tengo la mente clara. Me influencian.

-De eso se trata un cortejo, o eso creía... ja. Che, hacé una lista de pros y contras. ¿Muy choto?

-Sí, las personas no son artefactos, Frank. Son personas. Basta, me cansé. Todo bien con todo el mundo, ¡y chau! Así no lastimo a nadie.

-Mirá flaca, en realidad, sabé que si no elegís ni dejás las cosas en claro, vas a lastimar a ambas personas, y te vas a querer matar, por boluda. Es peor tenerlos esperando (aunque ellos no sepan que están esperando).

-En eso tenés razón. Pero ¿querés que te cuente otra cosa?

-¿Qué?

-Ellos se conocen. Se llegan a enterar, y se matan entre ellos.

-Sí, y te mandan a la mierda a vos.

-Sí, me mandan a la mierda a mi. ¡Pero yo no busqué a ninguno, loco! Yo no tengo la culpa... Ellos me buscaron a mi. Y debería sentirme honrada y estar pasándola bien, no tan alterada.

-Si no decidís, sí tenés la culpa. Loca alterada.

-A veces te odio Frank.

-Ya lo sé.

-¿Y sabías que no me estás ayudando ni un poquito? ¿Que me estás confundiendo aún más, respecto a mi maldita elección?

-Y si, flaca, si soy vos misma. Te confundo porque te confundís sola.

-Pensé que eras el conejo gigante de la película.

-Sí, pero en la película el conejo gigante era el mismo protagonista. Era el pibe.

-¿O sea que yo soy un pibe?

-Flaca, dejate de joder y pensá qué carajo le vas a contestar mañana a estos pobres boludos.

-Me parece que les voy a decir que no a los dos, y listo. No se pelean entre ellos, y yo no tengo que poner a uno por sobre el otro. Soy una genia.

-Una genia que se queda sin el pan y sin la torta. ¿Sos mártir ahora? ¡Y boluda!

-Gracias Frank, gracias por nada.

-¡Cuando quieras! Y avisame cuando te decidas...


1 comentario:

  1. ¿Y algo tipo comuna hippie?

    Me alegro mucho de que te gusten mis historias de la librería. Más adelante habrá más.
    Si trabajar en librería o editorial siempre ha sido tu sueño, ¿qué te impide concretarlo?

    Respecto al cerebro, yo creo que estas señoras lo tienen, pero no han aprendido a usarlo.
    ¡Abrazo y gracias por pasar!
    ¡Y saludos a Frank!

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