viernes, 14 de noviembre de 2014

Sin control.



No me sorprende, 
más bien me angustia, pensar que estoy inundada.




Rebalso en llanto desde que tengo memoria... y nunca se acaba.




Pero no hablo de un simple lloriqueo inducido, no hablo de una histeria pasajera, no hablo de una sensibilidad caprichosa: hablo del más profundo de los vacíos; del más arraigado de los desazones; de la veta más amarga y sombría de mi ser. 
Y ese ser existe siempre, solo que a veces rebalsa en sí mismo; a veces se supera y se desborda; a veces se resigna intranquilo, y se entrega a su propia historia. 


Es en ese momento cuando me ahogo en mi misma, y sé que ya no puedo salir, ni podré jamás, porque... 


...yo soy la piedra que cae, y el abismo que la recibe.





4 comentarios:

  1. Qué bella la última imagen.
    Tal vez, cuando la piedra que sos se interne lo suficiente en el abismo que sos, descubras algo.
    Y alcances la paz.
    Qué así sea.
    Te mando un abrazo.

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  2. Qué bella la última imagen.
    Tal vez, cuando la piedra que sos se interne lo suficiente en el abismo que sos, descubras algo.
    Y alcances la paz.
    Qué así sea.
    Te mando un abrazo.

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  3. Tanto tiempo!

    Es bella, y es de icanread.tumblr.com

    No sé si el abismo tiene fondo. Espero que sí!


    Gracias ♥

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  4. ¡Tanto tiempo, sí!
    Yo no hablé de fondo. Dije "cuando se interne lo suficiente".
    Tal vez no tenga fondo. Y tal vez no sea malo que no tenga fondo.
    Leeme imaginándome con cara de chino, por favor. Así suena más sabio lo que digo.
    Abrazo.

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