lunes, 1 de diciembre de 2014

#Del consumismo gastronómico (A.K.A.: desórdenes culinarios)

Me di cuenta de que tengo problemas con la comida.

Antes porque comé comé no puede ser que no comas nada, no puede ser que no te termines un plato dale comé que no vas a crecer y vas a tener millones de problemas dale comé terminate eso aunque sea dale que ya todos terminamos dale que te falta poco dale hacelo por mi no mejor hacelo por vos dale no me importa no te vas a mover hasta que no termines eso dale comé.

Sin embargo, soy yo misma la que ahora trata de frenarse para no comerse dos platos enteros.

Y encima, soy rellenita.

Y encima, como no crecí (quizáspornocomerperonoselodiganamimadre), soy bajita.

Y encima, soy gastronómica. (Nos importa un bledo si las harinas no se juntan con las proteínas... ¿Quién no come goulasch con spaetzle? ¿Quién no le pone manteca al risotto? Yo cocino para mí -aunque más para los otros- y definitivamente no puedo vivir tan sólo a empanadas, pizza, milanesa y salchichas con puré. Hay TANTAS cosas para hacer y probar, aunque sea un poquito! Pero es que de poquito en poquito...)



Quiero volver a los ocho, diez, doce, quince otra vez y que me rueguen para que mastique aunque sea la mitad del plato. Y masticar solo la mitad de la mitad.


Mi adolescencia, adoleció tan sólo de hambre. Quién pudiera.