martes, 29 de diciembre de 2015

domingo, 27 de diciembre de 2015

Hago, luego existo.


Uno acumula, a un ritmo mayor del ritmo con el que procesa. 

La otra vez hablé de acumular contenido (iba más por el lado "cajita de sorpresas", llena de recuerdos, proyectos, dibujos, escritos, etc.)

Estuve pensando que eso también es algo que puede traducirse en la carga de un mundo globalizado. Hoy en día, la facilidad y desechabilidad del mundo virtual se traduce en links, favoritos, y bookmarks acumulados. 
Miles de cosas "dignas" de leer, mirar, hacer, visitar, compartir, estudiar, recordar... Y cosas que acumulamos sin que ocupen espacio (¿por suerte?) para no volver a visitar nunca, pero para "tener a mano por si hace falta". 

Lo malo, es que así nos vamos gastando los pequeños ratitos que tendríamos disponibles para hacer cosas en la vida real: recorriendo sitios de interés u ocio; "nutriéndonos" y guardando tutoriales o material didáctico en nuestro historial; revisando sitios de descarga (de música, libros, lo que sea); mirando cientos de fotos de muchísimos lugares a los que nos encantaría viajar... En vez de aplicar a nuestra vida cotidiana, siquiera una pequeña porción, algo de todo lo que vemos, aunque más no sea, en un proyecto de mediano plazo. 

Muchas veces, vivimos a través de las cosas que hacen otros. Vivimos de mirar, de escuchar, de leer. Y hoy, con internet, se da más fácil aún. 

No digo que nadie haga nada. Porque claro, alguien hace todas las cosas que encontramos en internet, y vemos en la calle, y escuchamos en la radio, y leemos en los libros. 

Pero a veces (quizá sin darnos cuenta) caemos en el papel de espectador, y terminamos siendo absorbidos por lo que hace el otro, por lo que ya está hecho, por lo que nos rodea. Y ni siquiera nos damos cuenta de que nosotros también podemos hacer, podemos decir, podemos escribir, podemos visitar, podemos contar.

Soy partidaria de que para crear, está bueno el aburrimiento, la ausencia, la falta, y hasta a veces, el silencio. O sea, ¡no siempre! También la fórmula puede ser lo colectivo, el intercambio, el ruido... Pero me parece imprescindible conocer la calma, para luego decidirse a ser ruidoso o no. 

Hoy en día, lo que sobra es contenido. Todos hacen, comparten, muestran. Por eso es aparentemente "tan fácil" llenar cualquier vacío, y entretener (falazmente) nuestro aburrimiento, ya que encontramos material de cualquier tipo. 

Tenemos que dejar el papel de espectadores, y comenzar a quitarnos el aburrimiento con nuestras propias mentes y manos. 

Comencemos a crear el contenido que nos divierte, y divirtámonos en el proceso.

Crear está bueno.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Merienda con Mario.



Taza y su plato
ese ruido es tan rico
las cinco en punto.





viernes, 4 de diciembre de 2015

jueves, 3 de diciembre de 2015

De las cosas que encontré #7


sin fecha






Cielo estrellado
te ríes de mis penas
lloro hacia arriba.

Juego de estrellas
paseos nocturnos, 
ellas ríen.





miércoles, 2 de diciembre de 2015

De las cosas que encontré #6


sin fecha




Uno mira el pasado 

cuando quiere, o aunque no quiera
basta con cerrar los ojos 

Y es que todas esas cosas
siguen por allí, en algún lugar
aunque en realidad nunca estuvieron
más de dos segundos frente nuestro

Mis ojos
están más cerrados que abiertos
y todo eso estará allí 
eternamente


No quiero...





martes, 1 de diciembre de 2015

De las cosas que encontré #5


sin fecha





Quisiera olvidarte por completo

y vivir una vida normal

común
estable
sin nostalgia

y recordarte en mi último segundo
morir melancólica pero feliz,

contigo.